En 2011, la Universidad de la Sabana (Colombia) se vio afectada por una inundación en su campus, que resultó en considerables pérdidas tanto en infraestructura como en documentación, afectando el desarrollo normal de las clases y las operaciones académicas.
Tenían tres meses para recuperar todos los daños ocasionados, y el éxito sólo sería posible mediante el trabajo en equipo de todas las personas de la universidad. Todos se dedicaron por completo a la reconstrucción de los servicios académicos, lo que implicó realizar cambios importantes en la gestión interna y estratégica de la universidad. Uno de estos cambios significativos fue la migración de sus datos a la nube, con el fin de prevenir que eventos como la inundación volvieran a afectar internamente, tal como sucedió en esa ocasión.